El placer de hacer clases de Pilates con supervisión

Clases de Pilates

¿PRACTICAR SOLA O CON SUPERVISIÓN?

Clases de Pilates guiadas
¿Necesito que alguien me guíe para practicar clases de Pilates?
Pues quería justo hablaros de este tema y de cómo conocí el método Pilates. Había oído que era muy bueno para la columna y a eso de los 20 años me dolía la espalda horrores.
Empecé a practicar con unos dvds que cogía de la biblioteca.  La colección eran tres niveles, pero en la caja sólo encontré el intermedio y el avanzado.
Era un Pilates clasiquísimo, estilo Nueva York. Y el profesor, un bailarín con piernas esculpidas divinas y un equilibrio de 10, que hablaba sin parar.
Unos videos bastante largos con tropecientas series de abdominales, teasers y palancas de piernas estiradas con pies «en posición Pilates».
Tanto me gustaron las clases que hice esos vídeos un millón de veces hasta que me los aprendí de memoria.
Pero nunca me planteé nada sobre la técnica. No entendía que hubiese un algo más allá de la forma ni por qué el bailarín describía todo así de detallado e insistía tanto en la respiración. Quizás en el nivel inicial explicaban estas cosas, pero nunca lo encontré.
Fue mucho tiempo después, tras varias formaciones y otras tantas  horas de prácticas dando y recibiendo clases de Pilates cuando entendí que si alguien me hubiera corregido y adaptado aquellos ejercicios de los videos, me habría ahorrado algo de tensión el cuello y dolor lumbar,  habría disfrutado muchísimo más las clases y habría avanzado antes.
Aquí viene al caso explicaros también que me formé con varias escuelas de Pilates porque no todas me gustaron, pero finalmente encontré mi preferida Stott Pilates.
También he usado muchísimos libros de consulta y los sigo usando, y por supuesto también tengo mis preferidas en Youtube e Instagram para inspirarme o sólo para practicar. Qué suerte que la cosa ya no se reduce a esa colección incompleta de dvd´s de la biblioteca. Pero de todo esto de la formación  os puedo hablar en otro post con más detenimiento.
Volviendo al tema de antes. No es que sea 100%  necesario hacer ejercicio siempre con supervisión. Es que hacerlo con una persona que está pendiente de ti, de tu cuerpo y de enseñarte la técnica y conseguir una buena ejecución, es un lujo que deberíamos poder permitirnos todas alguna vez en la vida. Es otro nivel.
Cuando la clase de Pilates está bien guiada, se perciben unas sensaciones diferentes. Se siente al cuerpo entero trabajar.
Y cuando la clase está bien adaptada y personalizada, se aborda la rehabilitación de lesiones desde un enfoque global. Se practican ejercicios nuevos y retadores para cada alumna que les hace pasar por lugares por donde seguramente nunca antes habían pasado.
Tras una buena clase de Pilates, parece que las articulaciones se han renovado, y que la postura corporal se ha reseteado. Se siente que se han hecho estiramientos y tonificación. Se siente fuerza y a la vez ligereza.
Muchas sabéis de qué hablo ¿Verdad?
Y sobre todo (y esto es algo que me gusta en exclusiva) mientras se hace una clase de Pilates, no se puede pensar en otra cosa. Porque tienes que estar ahí, en tu cuerpo, en la respiración, en la activación muscular, en la postura, en la precisión del movimiento. Concentrada al máximo para mantener ese fino equilibrio entre la fuerza y la elasticidad, conquistando el espacio fronterizo entre el dolor y el relax.
¿Aún no has recibido clases de Pilates guiadas?
Contáctame y prueba mis clases de Pilates fascial. Más información aquí.
Y si ya eres alumna o practicante veterana, cuéntame ¿Tú también tienes sensaciones de este tipo practicando Pilates?
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